Quiénes Somos

    La Fundación Padre Arrupe nace del impulso de un grupo de personas sensibilizadas con las urgentes necesidades de la infancia y la juventud salvadoreñas, dispuestas a favorecer su desarrollo humano mediante la formación, que es el objetivo prioritario de la Fundación.

    Hacer realidad esta sensibilidad y convicción motivó a los promotores de la Fundación Padre Arrupe a aportar su ilusión y su trabajo, aportando los medios económicos, de procedencias y cuantías muy diversas, para impulsar y fomentar la educación entre los más necesitados. Estas ilusiones y deseos se dirigen a un objetivo muy concreto; la creación del Complejo Educativo Padre Arrupe, materializado en 16 hectáreas de terreno adquiridas por la Fundación Padre Arrupe de España y El Salvador.

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    Se configura así la Fundación Padre Arrupe como el fruto de una acción de solidaridad, en la que todas las aportaciones son valiosas, y que motiva la satisfacción de compartir el trabajo y la ilusión de todos y, cómo no, la convicción de contribuir a la felicidad futura del prójimo.

     

     

    Soyapango

    A pocos kilómetros de San Salvador se encuentra Soyapango, una de las poblaciones más deprimidas de la República Salvadoreña.

    De los más de 290.000 habitantes de Ciudad Delgado, el 40% son menores. De los más de 290.00 habitantes del municipio de Soyapango, 40% son menores, viven en familias desvertebradas, padecen elevadas tasas de analfabetismo y corren el riesgo de integrarse en las mafias infantiles que dominan la vida urbana.

    En éste difícil entorno la Fundación Padre Arrupe lleva a cabo su proyecto con más de 1500  niños escolarizados entre los 3 y los 18 años, con un sistema educativo homologado en España, cuya calidad ha sido reconocida por el Ministerio de Educación de El Salvador.

     

    Carta desde la Fundación

     

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    Aurora de Rato Salazar-Simpson

    Queridos amigos:

    Os quiero informar de la realidad del país en el cual estamos trabajando para erradicar dentro de nuestras posibilidades la miseria, pobreza y el abandono y contribuir en la educación, formación y la salud.

    Estamos hablando del país más pequeño de Centroamérica, pero el más densamente poblado. De sus 6,2 millones de habitantes, el 53% son mujeres y el 52% son menores de 18 años. Se calcula que uno de cada tres hogares vive en situación de pobreza y cada familia salvadoreña está formada por una media de 5 personas. Según los últimos datos, el gasto social en niñez y adolescencia es de sólo el 4,4% del PIB, mientras que la partida de educación era de sólo el 3,4%.

    Estamos hablando, además, de un país con gravísimos problemas sociales que se ceban especialmente con los sectores más vulnerables de la sociedad. Un país donde la violencia y la presencia de pandillas callejeras violentas, o maras, amenaza la seguridad y el desarrollo de su población. En 2015, El Salvador fue tristemente catalogado como el país más violento del mundo (a excepción de los países que están en guerra).

    En ese contexto es donde actúa la Fundación Padre Arrupe, mediante un proyecto de educación y atención sanitaria que prima aquellos aspectos que, como la salud, constituyen los problemas básicos del país.

    El Colegio Español Padre Arrupe, fue inaugurado a finales de 1997. En el año 2000 se introdujo el Bachillerato Español, en virtud del convenio suscrito con el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes de España. Tras observar que las deficiencias que traían de su educación, eran demasiado profundas como para solventarlas solo con Bachillerato, se decidió ampliar los servicios al tercer ciclo. En enero de 2001 se abrieron tres secciones de séptimo, octavo y noveno grados de educación básica y recibió a casi 400 alumnos entre tercer ciclo y bachillerato. En los siguientes años hemos ido incorporando alumnos en curso inferiores hasta llegar a tener cubiertos todos los niveles educativos, desde los 3 a los 18 años.

    En los últimos años el Colegio ha tenido una media de 1500 alumnos escolarizados por curso. La zona deportiva, es parte fundamental dentro del Colegio, dado que el deporte, es una poderosa herramienta para la prevención de la delincuencia y la deserción escolar.

    La Fundación Padre Arrupe brinda a los jóvenes una oportunidad incomparable; al obtener un grado académico pueden acceder a mejores oportunidades de trabajo, mejores salarios, lo que les permitirá mejorar las condiciones de vida de sus familias y de su entorno, además de colaborar en la transformación y desarrollo de El Salvador.

    Tras 25 años de trabajo, es de entre los beneficiarios directos (alumnos titulados y salidos de sus aulas) de donde está surgiendo la ayuda más valiosa para el futuro. De este colectivo se han seleccionando ya los profesores y colaboradores de las instituciones educativas, nacidos del proyecto.

    El proyecto está enfocado a dar formación a niños y jóvenes de extracción humilde. Sus recursos económicos son escasos. La aportación que pueden proporcionar para sufragar sus estudios se calcula que oscilará entre un 30% y un 60% de su costo total. El resto tendrá que ser subvencionado por el fondo de becas de la Fundación.

    Gracias a todas las personas, colaboradores y patrocinadores, que con su apoyo hacen posible que esos niños y jóvenes de Soyapango tengan la posibilidad de una vida nueva y puedan ayudar a su país a renovarse cada día.

    Un fuerte abrazo

    Aurora.

     

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